Mi vida, mi mundo

domingo, 20 de noviembre de 2005

$>Perfección

Uff, domingo, domingo de resaca. Ayer tremendo pelotazo. Lo pasé bien. Hoy llego a casa y en solo diez minutos ya me han sacado de quicio. Que si cambio mucho de amigos, que si habrá que ver con quien salgo, que lo que tengo que hacer es buscarme una amiguita y recogerme o si no me quedaré mozoduro... qué manera de sacarme de las casillas. Ella se empeña en que todo a su alrededor sea perfecto. Que tengo que echar el currículum aquí, allí, que cuánto tiempo hace que no veo a tal amigo, que cuánto tiempo hace que no salgo con tal... ¿pero qué te importa? ¿qué más te da? ¡¡¡¡¡Déjame en paz!!!!! ¡¡¡Tienes un hijo GAY!!! A ver cuándo lo aceptas y asumes. Yo no pienso decir nada. Ya lo deberías saber. Lo de la carta a los 18 años no fue un lapsus, no mamá, no fue eso, no estaba confuso, lo he tenido siempre todo muy claro. Pero con tus gritos y tortazos me acojonaste tanto que no fui capaz de afrontar la situación, y por eso dije que había estado confundido, nada más lejos de la realidad. Y tú en el fondo lo sabes, y cuando me dices que quién sabe con quién estaré saliendo, sabes perfectamente a qué te refieres, pero de mi boca no va a salir nada. Lo siento. Estoy muy quemado de todo. Yo no tengo que dar explicaciones a nadie. A nadie. Y para qué te voy a decir nada. Montarías el espectáculo, llorarías, gritarías, e intentarías pegarme de nuevo, y no estoy dispuesto, vamos que no voy a permitir pasar por lo que ya pasé una vez. Deberías ser menos egoísta y no querer tu felicidad, sino realmente la felicidad de los demás. A mi me da igual que la gente diga, cuchichee, critique... Y tú dices que también, pero sabes que no es así. Tú quieres que todo sea perfecto, pero no para que todos seamos felices, sino para poder irlo diciendo a la gente. Y llegará el día en que tengas que decir que tu hijo es homosexual, que nunca va casarse con una mujer, sino que en todo caso sería con un hombre. Y ese día lo verás todo más claro. Cuando me veas feliz al lado de un hombre te darás cuenta de que la felicidad no consiste en decirlo, sino en sentirlo y serlo. Y yo soy feliz como soy, así que tendrás que aprender a ser feliz viéndome tal cual soy. Porque soy tu hijo, pero no voy a hipotecar mi vida por nadie, ni siquiera por ti, porque si lo hiciera sería un infeliz para toda la vida. Y ya lo dejo. No más.

Comentarios

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  • Autor: Invitado
  • Fecha: domingo, 20 de noviembre de 2005
  • Hora: 17:42
Muy emotivo tu blog, al parecer lo has estado pasando bastante mal (al parecer?, creo que eso lo has dejado bastante claro que así es), es lamentable cuando los padres no pueden ver lo que realmente somos y que eso no s hace feliz, y no sé si lo hacen por ellos mismos o por un afán descolocado de protegernos de está sociedad cínica o de protegerse ellos mismo.
Tal vez con el tiempo se de cuenta que siendo tú mismo eres más feliz que mintiendo algo que no eres.
Seithen