Mi vida, mi mundo

lunes, 03 de octubre de 2005

$>Vuelta a la realidad.

Vuelta a la realidad. Estos dos últimos días han sido insuperables. La llegada a Molins, el paseo esperando a que llegaras, la espera en el parque... y al fin, apareciste; corriendo con el pelo suelto. Te miro, me miras, y desde aquel momento todo lo que había pensado se multiplica por la misma cantidad de kilómetros que nos separan. Es mirarte a los ojos y ya sé que todo lo que pensaba de ti era cierto. Eres totalmente mi tipo. A partir de ahí, todo empieza dispararse, el tiempo no se detiene y no soy capaz de estirar los segundos y convertirlos en horas. Dudo, pierdo el apetito. Luego en tu casa, pienso y pienso, pero te veo extraño, sin saber que en realidad estás pensando lo mismo. Ahora parece como una película. Me acuesto deseando con todas mis fuerzas que entres en la habitación y te sientes a hablar conmigo, pero eso no ocurre. Solo escucho el sonido de la cucharilla de tu café rozar con la taza, y aunque se me pase por la cabeza que lo haces a conciencia para que yo lo oiga y salga a charlar contigo, el miedo y tal vez la cobardía me impide salir, así que me quedo acostado pensándote. Si todo esto pasa rápidamente, el día siguiente a penas lo vi. Me levanto a las 10:30, y de repente allí estás tú, y nos sentamos en el sofá. Hablamos poco, pero se está tan bien a tu lado que no necesito hablar. Me apetece mirarte a los ojos, tocar tu pelo, pero no me atrevo. Vemos fotos, comemos (yo me esfuerzo en terminar el plato, pero en mi estómago solo hay espacio para las mariposas que lo han ocupado desde que llegué a BCN) y finalmente, tras la llegada de Antonio y Carles, nos vamos para Sitges. Todo es extraño pero a la vez precioso. Sesión de fotos en el paseo marítimo, en una de ellas tu brazo rodea mi cintura y no puedo evitar que se me erice hasta el último pelo de la cabeza. Y sigo subiendo... sigo paseando entre nubes. Compro una pulsera solo para recordar esa tarde, ese viaje, esos dos días. Pasa la tarde, cantamos, cenamos lo que podemos, porque ahora sí que las mariposas inundan mi estómago y mi cabeza. Y finalmente tras una foto contigo, el juego de la botella. Te miro y te hablo con la mirada. No sé si lo llegas a percibir pero algo me dice que sí, aunque me hace dudar. Y al final, vuelta a Molins. Kaiba ayuda a que nos acerquemos y empezamos a hablar hasta que tu mano se posa sobre la mía y la acaricia. Te abrazo. Ya nada puede hacerme bajar de las nubes. No quiero irme, dormir a tu lado, escuchar tu respiración, sentir tu cuerpo, tocar tu pelo, y como dice una canción de Amaral: "protegerte de noche a los pies de tu cama, descifrar el sentido de tus sueños y quedarme los besos que se escapan cada vez que respiras, cada vez que dormido me hablas..." Esos besos que me dabas cuando te girabas mienras dormías. Y al final, la despedida. El coche hacia Sevilla. Las dos primeras horas, terribles. Luego me voy acostumbrando y haciéndome a la idea. Y ahora, después de dormir, me levanto igual. Pensé que me sentiría mucho mejor, que se me pasaría, pero como te he dicho en el último mensaje, ya ocupas un lugar en mi corazón y no será fácil echarte de él porque eres la persona por la que lo dejaría todo. Creo que podría ser bonito, que funcionaría. Yo apostaría por ello y me arriesgaría, y si tuviera que dejarlo todo creo que lo haría. Pero también puedo ser realista, y sé que como ya te he dicho, tu situación no es la mía, y aunque tú me digas que te has conformado con lo que él te da, tú eres quien tiene que tomar una decisión. Yo seguiré aquí, a 1000 kms. Como amigo o como algo más, tú eres quien toma la decisión, yo me arriesgaría aunque fuera una locura, pero no seríamos ni los primeros ni los últimos y funcionaría, lo sé. Pero si me paro a reflexionar, sé que tú tienes los pies en el suelo. Lo sé, o a lo mejor es lo que me has hecho pensar, o lo que incluso yo quiero pensar. Algo me dice que tú no te arriesgarás, y en parte aunque me cueste la vida admitirlo, puede que sea verdad, pero yo soy un romántico empedernido y creo en el amor por encima de todo, y 1000 kms no son un obstáculo para mi. Pero todavía tenemos que hablar, así que no adelanto nada, aunque algo me hace ver el camino que tomará toda esta historia...