jueves, 18 de agosto de 2005
Cuando parece que lo tienes todo claro, siempre surge algo que te hace ver lo contrario. En casa todo bien, bueno no, realmente está mal el asunto, pero yo bien, fuerte. No sé hasta qué punto debo ser egoísta. Hay veces que me dan ganas de gritar y decir mi verdad de una vez. Pero luego lo pienso y me doy cuenta de que no debo hacerlo aún. Esta noche supongo que al final saldré contigo Jose, así que no te podrás quejar. Me tienes absorbido. Cosa que pides, cosa que intento hacer. Pero hoy será la última vez, e intentaré tener una charla contigo. Puede que hoy no, pero la tendré, porque aunque cueste, hay que ponerse en la situación de los demás para poder juzgarlos, y tú no sueles hacerlo conmigo. No es tan fácil dar el paso para mi como a lo mejor lo fue para ti, sobre todo porque tú lo diste porque no te quedó otra. De todas formas, muchas veces me desconciertas, sueles dar una de cal y una de arena, y la verdad no sé si es que yo me estoy montando la película o realmente es así. Lo único que puedo decir es que si la cosa fuera como yo pienso... no sé, pero nos traería muchos problemas, a los dos. Pero no me importaría arriesgarme. De todas formas, el tiempo dirá. Yo solo quiero ser feliz, que ya lo soy, y que tú también lo seas. Pues nada, esta noche probablemente te vea y vayamos a algún sitio... a ver qué tal.