martes, 10 de mayo de 2005
Parece que la vida me ofrece la posibilidad de confirmar mi libertad, y es una oportunidad que no desperdiciaré. Todo ello implica arriesgarse, pero no pienso desaprovechar esta oportunidad.
Muchas veces, hablando con amigos o amigas sobre las cualidades que se buscan en una persona, decimos que nos fijamos en el interior, que el físico es solo algo secundario, y que lo imporante es lo que hay en el interior de la persona. Decimos que como si de un tesoro se tratara, no importa lo poco atractivo que pueda parecer por fuera si en el interior guarda algo maravilloso. Yo he sido de esos... y la verdad es que hasta hoy no me he dado cuenta de que es así. Y me alegro por ello. Me enorgullece saber que puedo estar con alguien no solo por el físico, sino únicamente por por la grandeza de su espíritu y la nobleza de sus actos. Incluso cualidades que antes pensé imposibles de soportar ahora veo que son insignificantes cuando de verdad alguien merece la pena.
Así que, nene, he decidido seguir con todo esto. No sé si haremos bien o no, pero si nos equivocamos o todo sale mal... eso que me llevaré, y eso que te llevarás. ¿Quién sabe? Las cosas no tienen por qué salir mal, y además, como alguien decía mucho... el que no se embarca no se marea, así que nada... embarquémonos.